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Fotos: Dalila Calán
   

 

Datos basados en los saldos migratorios establecen que aproximadamente 500 mil personas colombianas podrían estar viviendo en Ecuador en situación irregular.  Muchos de ellos, por su condición de ilegales, terminan atrapados en redes de trabajo donde son explotados. Este país históricamente ha sido receptor de personas que manifiestan tener la necesidad de ser protegidos internacionales. Entre 2000 y junio de 2007 el número se incrementó sustancialmente. En el año 2000 solicitaron refugio 475 personas y para junio de 2007 el número se elevó a 50.243 personas, según datos del ACNUR en Ecuador.
   

 

Por Patricia Rosero*
Blanca Montenegro**
y Dalila Calán Flores***

La comunidad colombiana en situación irregular en Ecuador está conformada por personas que ingresaron con Tarjeta Andina, (Tarjeta Andina de Migración, TAM) y que por situaciones económicas no han podido obtener una visa. También en este grupo están los y las solicitantes de refugio negados que  optan por quedarse en el país y potenciales refugiados o refugiadas que por temor o desconocimiento no acceden al sistema de protección internacional.

Ante esta situación irregular de colombianos y colombianas el Estado ecuatoriano ha implementado una serie de políticas migratorias  tendientes a controlar los flujos y a desestimularlos, con controles policiales que a partir de 2006 se incrementaron con deportaciones  sin tomar en cuenta que la mayoría de esta población  ya tiene  hogares  con hijos ecuatorianos. A esta problemática se suman  los medios de comunicación que han contribuido a la criminalización de la irregularidad y a la violación de los derechos de la población indocumentada a través de procesos de explotación laboral, marginación social, discriminación y represión por parte de autoridades y la población en general.

El chantaje…

Según estadísticas se registra un promedio de 5 casos diarios de extorsión por parte de policías de migración cobrando desde 60 dólares por el trámite de la Tarjeta Andina, que es gratuita, hasta 100 dólares para la renovación de la misma y censos en el caso de vencimiento. Además existen noticias de autoridades policiales que cobran coimas o sobornos desde 10 hasta 50 dólares, chantajeando indocumentados que necesitan transitar libremente.

Ante esta realidad no se han podido implementar mecanismos jurídicos porque la gente tiene miedo de denunciar por represalias y por no que rer meterse en problemas en un país que no es el suyo. 

La discriminación…

Las cuadrillas, conformadas por jornaleros ecuatorianos y colombianos en la provincia d Carchi, son utilizadas en actividades agrícolas especialmente para el cultivo de la papa. Algunos vienen por tres meses o más, alojándose en pequeñas construcciones antiguas de haciendas y fincas . Mientras los que viven cerca de la frontera van y vienen todos los días en camiones. El jefe de la cuadrilla es el encargado de recogerlos en puntos estratégicos.

La presencia de los colombianos en las cuadrillas ha ocasionado un conflicto social con los jornaleros locales pues acusan a los colombianos de abaratar los costos de la mano de obra no calificada, tachándolos de ladrones de trabajo, porque los terratenientes prefieren a los colombianos ya que cobran menos y trabajan más.

Para los hombres y mujeres la presencia de las cuadrillas legales o ilegales constituye una fuente de trabajo segura , porque los jefes de las mismas tienen contacto directo con los dueños de los cultivos.


“Algo es algo peor es nada”

Para los jornaleros o jornaleras la presencia de las cuadrillas legales o ilegales se constituye en una fuente de trabajo seguro, porque los jefes de las mismas, tienen contacto directo con los dueños de los cultivos, por lo tanto su ingreso económico es seguro. “Algo es algo peor es nada” dice  Mireya. Ella junto con su hermana, trabajaban en una finca de producción de leche por  los lados de El Espino en el departamento de Nariño. Su labor consistía en madrugar a ordeñar las vacas desde las cuatro de la mañana hasta las seis y media, hora en que se tenía que entregar la leche a los compradores.

Un día llegaron a la finca a eso de las once de la noche unos hombres encapuchados que mataron a los patrones. Golpearon a todos los trabajadores, amenazándolos de que al siguiente día no tenía que haber nadie en la finca, que sus patrones debían mucho dinero de vacunas y ellos eran ahora los dueños de todo. Mireya y su hermana sintieron los disparos y salieron en pijama hacia unos montones de leña que había a unos cien metros de la casa y permanecieron allí escondidas hasta el amanecer, para  poder salir en los carros que compran la leche hacia Ipiales y de ahí pasar al Ecuador, donde tenían una conocida que vivía por Huaca. Ella les ayudó unos días dándoles posada, y contactándolas con un jefe de las cuadrillas para que pudieran encontrar trabajo. Aunque no les pagaban, empezaron a cocinarles a los cuadrilleros, para asegurarse la comida. Después sembraron papas. Les pagaban tres dólares el diario, pero era una situación muy dura porque necesitaban pagar arriendo, comida y vestimenta.

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Registrados o indocumentados, “no nos regresamos”
 
Mireya dice que “es muy difícil también en lo personal, porque para que nos paguen tenemos que esforzarnos mucho, y como somos mujeres solas, tenemos muchos peligros porque en algunas ocasiones, los hombres nos molestan y nos hacen propuestas feas, que nos dan miedo. En una conversación con unas familias de las cuadrillas supimos que si se viene de Colombia por causa de la violencia, se podía solicitar refugio acá en el Ecuador. Entonces decidimos pedir este apoyo, y estamos en espera de la respuesta del gobierno ecuatoriano. Ojala Dios quiera que nos salga, ya que dicen que eso es más cuestión de suerte, porque hay gente que no le ha sucedido nada en Colombia y tiene el refugio, y a otros que sí les ha sucedido, no les sale. Si eso nos ocurre a nosotras, nos tocará andar indocumentadas porque es preferible andar a escondidas de la policía, que regresar a Colombia donde nos pueden matar. Nosotras siempre decimos que mejor pobres pero vivas, que toca aguantar lo que sea, pero no nos regresamos, el Ecuador es un país más pacífico y ya estamos enseñadas”.

 

* Delegada de Pastoral Fronteriza
** Líder comunitaria
*** Coordinadora Pastoral Fronteriza Colombo Ecuatoriana

 

     
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