La situación desde la frontera, no es menos preocupante que la del resto de la región del Pacífico Sur colombiano pero sí cuenta con el agravante de que las comunidades no son ni de un país ni del otro, porque en ambos tienen serias dificultades para satisfacer su necesidades básicas, ya que es una zona que no está dentro de los programas de gobierno de nuestros políticos de turno,  aunque sí busquen los votos afanosamente.

Foto: Cortesía la Esquina Regional  

 

Por Felipe Landázury*, 
Jader Chillambo **
y Genaro García***  

En el municipio de Tumaco, la zona fronteriza pertenece a territorios colectivos de los Consejos Comunitarios Alto, Bajo Mira y Frontera, los cuales están enmarcados por realidades que se entretejen con el narcotráfico, los grupos al margen de la ley y la invasión masiva de desplazados provenientes de los departamentos del Putumayo, Caquetá, el interior de Nariño y otros lugares del país quienes huyen del conflicto generalizado por el que atraviesa Colombia.

“Es que uno siente con todo este sufrimiento que genera el desplazamiento y el refugio que la historia de desarraigo se repite. El dolor, la impotencia, la sensación de desprotección que se siente me hace pensar que es lo mismo que sintieron nuestros antepasados. Nosotros necesitamos que tantos sentimientos encontrados encuentren sosiego”, afirma uno de los líderes comunitarios.

El conflicto interno se agudiza con la dinámica del cultivo de la hoja de coca, extendido vertiginosamente  por toda la zona provocando serios problemas de deforestación y una enajenación de la disputa por el territorio, en el que históricamente ha existido un proceso organizativo y de identidad cultural, en el que la comunidad negra lucha desde hace siglos, por la libertad y la igualdad de derechos.
Ante esta situación es necesario que las comunidades se organicen para realizar un plan de contingencia que les permita visualizar diferentes alternativas; cómo se van a organizar por grupos mixtos, cuál es la comunidad más cercana  que los puede acoger y así mismo, detectar posibles situaciones de emergencia.

En la actualidad el desplazamiento se genera por la presencia de los erradicadores manuales, de la fuerza pública y la presión que ejercen los grupos al margen de la ley.

Una erradicación manual que no fue concertada con las comunidades que habitan en territorios colectivos titulados y que poseen además un gobierno propio. Así que, al pasarse por alto la normatividad las comunidades quedaron abandonadas a su suerte.

Las comunidades reclaman por parte del gobierno nacional una erradicación que traiga consigo una  sustitución gradual y la posibilidad de créditos que les permita empezar de manera digna,  una nueva actividad económica que genere los  recursos necesarios para mantener a sus familias. Por su parte, el gobierno manifestó a través  del doctor Jaime Satizabal, Coordinador del Programa Familias Guardabosques, que sólo podrían ofrecerles el Programa de Familias Guardasbosques y el proyecto Reza (sembremos para que comamos), y brindar ayuda humanitaria durante el retorno.


El Programa Familias Guardabosques -PFGB- es una iniciativa de desarrollo alternativo que nació en 2003 como parte de la estrategia del Gobierno Nacional contra las drogas ilícitas. Involucra comunidades campesinas, indígenas y afro descendientes localizadas en ecosistemas ambientalmente estratégicos, incluyendo zonas amortiguadoras, que estén afectadas por los cultivos ilícitos.
Ante esta situación, el jueves 23 de agosto del 2007, alrededor de las 3:30 de la tarde, ocurrió el segundo desplazamiento masivo hacia la ciudad de San Lorenzo en el Ecuador, a donde llegaron alrededor de mil seiscientas personas entre hombres, mujeres y niños quienes fueron atendidos durante ocho días por diferentes instituciones y organizaciones. Pero sobre todo, por la solidaridad del pueblo ecuatoriano y de las autoridades civiles, militares  y eclesiásticas, que nuevamente tendieron su mano a aquellos que han visto en ese lugar, la posibilidad de proteger a su familia.  

La iglesia de San Lorenzo, se convirtió en el primer punto de apoyo de los colombianos obligados a salir de su tierra. También se suman a esta gran ayuda ACNUR, OIM y EIRHI–Pastoral Nacional (Colombia). Desafortunadamente los lugareños no pueden continuar brindando esta ayuda debido a la difícil situación social y económica que enfrenta el Ecuador.

El panorama aparece incierto para esta zona del país que cada día ve como sus esperanzas de volver a vivir de manera pacífica se esfuman ante el olvido que vive la frontera.

* Consejo Comunitario del Bajo Mira y Frontera

** Mesa de fortalecimiento a organizaciones de población desplazada del municipio de Tumaco, MMFOPD.

*** Redes de Consejos Comunitarios del Pacífico Sur, Recompas

 

     
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