Por Ricardo Castillo*
Heriberto Trejos*
Los pueblos indígenas de las etnias Emberas y Wounan del Darién panameño en los 40 años que tienen algunas de sus comunidades de haberse organizado, han aprendido de la naturaleza a vivir en armonía, bajo el concepto de que la tierra no les pertenece, que son parte de ella y de los equilibrios que hacen posible la vida en su seno. Esta cosmovisión sustenta la existencia de más de 3,000 personas en todo el Darién panameño. Sus vidas transcurren en la búsqueda de soluciones a sus problemas desde su pequeña organización tradicional y sus autoridades naturales (Nokoes), quienes intentan avanzar en sus proclamas y propuestas de autodeterminación como pueblos.
La población de mayores adultos, es en gran mayoría de nacionalidad colombiana, siendo éstos el soporte espiritual, la imagen y sensibilidad humana de la comunidad. En ellos y ellas, están las raíces ancestrales de su identidad y el motivo de por qué seguir caminando.
En los últimos 10 años, las comunidades indígenas del Darién, veían el conflicto armado colombiano como algo distante e imposible de llegar a sus comunidades. Sin embargo sus efectos internos, han creado situaciones complejas. Siendo fieles testigos de los éxodos de solicitantes de refugio de todo el Chocó desde abril del 19971, han enseñado junto con las comunidades afros de la región fronteriza, que la “solidaridad tiene rostro humano”, y que uno de sus anhelos es seguir construyendo su tejido social en paz. Paz que les sigue costando a pesar de que hoy día, existe una calma aparente en la frontera.
Para el Cacique Regional de la dirigencia indígena de Jaque, Eugenio Garabato, es mucho lo que hay que hacer en las comunidades ya que nada se ha logrado con el Gobierno de Martín Torrijos, a pesar de existir un compromiso previo de que fuera presidente: el PRD2 firmó en la Comunidad de Arimae, un acuerdo con las autoridades indígenas en el sentido de crearles un régimen especial a nivel de Ley, sobre sus tierras colectivas, a fin de garantizar sus derechos ancestrales sobre ellas dado que sus tierras colectivas están siendo ocupadas y/o legalizadas por personas que no han trabajo en ellas3, y que su propuesta de ley para garantizar las tierras, la siguen obstaculizando en la Asamblea Nacional ya que no está en la agenda del PRD. Otro problema que no ha sido resuelto es la cantidad de personas sin registrar como panameños o panameñas y que según él “nos tienen como silvestre y aquí no tenemos quien nos ayude con el registro”.

En la visita que realizamos a la Comunidad de Cocalito confirmamos lo expuesto por el dirigente, allí conversamos con una familia embera; padre panameño, nacido en Cocalito en 1974, no registrado; madre panameña, nacida en casa en Jaque en 1980 sin registrar y con siete hijos: la mayor con 17 años y la última con tan sólo 5 años cumplidos, todos igualmente sin inscribir en el registro. Se les preguntó por qué no han registrado a sus hijos e hijas, y nos dijeron que la registradora de Jaque, les exigía sus cédulas de identidad y ellos tampoco han sido registrados en el Registro Civil. Son pueblos que nunca han tenido dentro de sus comunidades un funcionario registrador nombrado para inscribir sus nacimientos.
De igual forma existen en estas mismas condiciones de vulnerabilidad en otras poblaciones indígenas del Darien Centro, el caso de la Comunidad de Boca de Paya, donde el 90% de los niños no han sido registrados o no han podido acceder al sistema de registro nacional y por ende obtener su ciudadanía. Esta comunidad cuenta con 9 familias de las cuales 31 personas de las 65 residentes, no ha sido registradas. 29 de ellas, reivindican la nacionalidad panameña y 2 la nacionalidad Colombiana. Lo que indica que un gran porcentaje poblacional de niños, niñas, jóvenes, hombres y mujeres mayores de edad, están en condiciones de necesidad de protección internacional. Lo mismo ha sucedido con una familia refugiada compuesta por un chilapo y una embera, de cuyas hijas, les han negado su registro.
Varias vistas han realizado los afectados o víctimas de esta desidia estatal a las oficinas regionales en la Palma, encontrándose siempre con negativas del director regional del Registro Civil, señor Kenute Hart Poyser, quien les rompe los pocos documentos que cargan para acceder al registro nacional de ciudadanía, tildándolos en forma discriminatoria y xenofóbica de ser colombianos o colombianas. Esto le sucede a todas las comunidades fronterizas, creándoles riesgos en sus derechos humanos y por ende sus derechos económicos, políticos y civiles, quedando en condiciones de vulnerabilidad.
En mayo de 2005, la Primera Dama de la República, Vivian de Torrijos, hizo un llamado a los padres de familia de la provincia de Darién, a reconocer sus hijos en el registro civil, y anunció el inicio de una campaña dirigida a incentivar la inscripción de nacimientos. La señora Torrijos, quien participó del noveno Consejo Consultivo Comunitario celebrado en la comunidad de Metetí, Darién, señaló que el problema en la provincia es grande ya que el 50% de los nacimientos vivos en esa provincia no han sido registrados en comparación con el 20 % del nivel nacional. Desde entonces, es poco lo que se ha podido avanzar con funcionarios desconocedores de los compromisos internacionales asumidos por el Estado panameño, pues el Estado Panameño ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño, mediante la Ley # 15 del 06 de noviembre de 1990 y la Convención y Protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados, mediante la Ley 5 de 1977, de cuya reglamentación fue a través del Decreto Ejecutivo # 23 del 10 de febrero de 1998.
En la actualidad las autoridades indígenas de el Darien panameño, vienen levantando un censo poblacional con el fin de visibilizar esta problemática y con la intensión de que el mandato que salga de esta tarea sea producto de la construcción de identidades que expresen el rescate o la reivindicación de los derechos ausentes o anulados por el Estado, por ello, se busca que los mismos se conviertan en herramientas políticas decisorias frente al abandono al que están expuestas las etnias emberas y wounan.
Notas
1Se da el inicio de la Operación Génesis, un operativo contrainsurgente que coincidió con nueve desplazamientos forzados que habían comenzado en octubre de 1996 con la masacre de Brisas. Estas ofensivas armadas se mantuvieron durante 1997, 1998, 1999 y finalizaron en 2001 con el arrasamiento total de Curvaradó.
2 El PRD, es el partido del presidente Martín Torrijos, el acuerdo en mención tenia como objetivo buscar el apoyo político a favor de éste partido. Después de tres años en el poder y con mayoría absoluta de los diputados en la Asamblea Nacional, ha sido imposible avanzar ya que no existe voluntad política de atender el tema.
3 Dentro de las tierras reivindicadas por las etnias Emberas y Wounan que se encuentran en la región de Jaque – Darien del Pacífico, el Gobierno Panameño, a través de la Dirección Nacional de Reforma Agraria y con fondos del Banco Mundial (BM), comenzaron hace dos años un proceso de titulación de tierras, donde les han querido desagregar 900 hectáreas de tierras para ser adjudicadas a personas que no han trabajado la tierra o que nunca han vivido dentro de ellas. Nuestra institución ha presentado 28 procesos de oposición a estas adjudicaciones de tierras.
* Centro de Investigación y Promoción de los DDHH
** Vicariato del Darién Movilidad Humana |