El refugio en Venezuela

Muchas personas en situación de refugio han visto en Venezuela una posibilidad para protegerse, para volver a empezar y también para continuar en la construcción de sus propias vidas.

Por Terida Guanipa*

Desde 2003  la Comisión Nacional para los Refugiados, órgano del Estado competente para recibir y decidir las solicitudes de refugio en Venezuela, conjuntamente con el ACNUR, ha recibido 8801 solicitudes de refugio de las cuales 8694 corresponden a ciudadanos de nacionalidad colombiana. Este fenómeno se explica naturalmente por la situación interna que vive Colombia y por la cercanía de nuestras fronteras y de nuestra gente. El 53 % es población masculina y el 95 % es menor de 60 años de edad.

Son personas que han llegado de diferentes partes y en diferentes momentos. La modalidad del ingreso al país es por goteo y se reportan mayores movilizaciones según sea el momento que se esté dando al otro lado de la frontera.

Los refugiados comenzaron a ser una realidad menos invisible en cada uno de los estados que hacen frontera con Colombia desde 1999 y observamos que en los años posteriores continúa la llegada de personas en búsqueda de protección.

En los últimos tiempos  ha habido una apertura para recibir al extranjero sin importar si viene con mucho o viene con muy poco, lo verdaderamente importante es que “sea gente de bien”.

Se les permite el ingreso a las escuelas a los niños, niñas y adolescentes. Tienen acceso a los hospitales, a trabajos informales y a hacer una vida más o menos regular; no hay que negar que aunque hemos superado muchos obstáculos, sin embargo aún nos faltan muchos más.

Del total de solicitudes realizadas solo han tenido respuesta 1475 personas. El 58% corresponden a decisiones positivas y el 42% a negativas, aunque la tendencia es 50% / 50%. La Comisión Nacional para los Refugiados reconoce que falta mucho y también que están fortaleciéndose para dar una respuesta más adecuada.

Mientras tanto existen necesidades propias de los seres humanos que no se resuelven. Campesinos e incluso profesionales no pueden ejercer o encontrar empleos dignos en este país hasta tanto no se les regularice su situación. Los estudiantes universitarios, que no pueden continuar sus estudios, se sienten en el limbo mientras están solicitando el reconocimiento de su condición de refugiados.

Existen organizaciones humanitarias, nacionales e internacionales, que  trabajan en la frontera; son pocas  pero han venido desarrollando un trabajo constante y han ganado el apoyo de organismos e institutos como la Defensoría del Pueblo, zonas educativas, escuelas y universidades entre otras.

Venezuela está viviendo un cambio político, social y hasta cultural muy profundo. Un proceso muy propio en el que no se le está negando el acceso a quien quiera venir a construir con nosotros; y es justamente ese proceso el que hasta ahora ha distraído la atención  del tema de los refugiados, no hay políticas públicas dirigidas hacia ellos y aunque hay que reconocer que el tema es bastante novedoso en este país, también hay que reconocer que hace falta una debida respuesta.

Tenemos una Ley Orgánica para Refugiados, el derecho al refugio está consagrado en nuestra Constitución Nacional, pero las otras transformaciones que se requieren para garantizar los derechos de las personas que están en esta situación  aún no se han dado. No se certifican los estudios de los niños, niñas y adolescentes, no se permite de manera expedita el ingreso a universidades, y todo por falta de un documento formal en el país. 

Mientras llega el momento organizaciones como el Consejo Noruego para Refugiados están comprometidas en aportar lo necesario para que se renueven los compromisos y las responsabilidades de los llamados a dar una respuesta efectiva y oportuna a toda persona en situación de refugio.

 

* Coordinadora Regional del Consejo Noruego para Refugiados - Venezuela

 

Reporte de entradas y salidas al 30 de junio de 2007 

 

     
bn gh gh n nb