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Foto: A. Aragón/ECHO/2016

Honduras

En Honduras hay población desplazada desatendida y desprotegida. Mujeres, niños, niñas y jóvenes están siendo especialmente afectados por la violencia generalizada.

¿Huir o esconderse?

En el país hay una crisis de protección como consecuencia de la violencia generalizada. En las áreas urbanas de Honduras las bandas criminales ejercen control territorial y dominio de sectores populares de bajos ingresos. En estas zonas la extorsión, las restricciones a la movilidad, las amenazas e intimidación, el secuestro, la violencia sexual y los homicidios son habituales y aterradores. Tanto el escenario actual como los impactos sobre la población, han sido comparados con una situación de conflicto.

El gobierno en Honduras reconoce el desplazamiento interno. Sin embargo, no existe una ley aprobada para asistir y proteger de la población desplazada. En el actual contexto NRC promueve la acción del gobierno para hacer frente a la situación humanitaria y proteger a los desplazados internos.

Sin una respuesta sistemática a la vista

En la actualidad, el Estado hondureño no ha logrado prevenir el desplazamiento o responder de manera sistemática a las necesidades inmediatas de las personas y familias desplazadas. Pese a los esfuerzos del Gobierno, tampoco se han implementado medidas efectivas que promuevan la protección de los civiles antes del desplazamiento. A pesar del reconocimiento de la situación, en el país no existen marcos legales o políticas públicas que específicamente promuevan la protección y asistencia a la población desplazada.

La violencia y la pobreza

Honduras es un país de renta media baja. De acuerdo con el Banco Mundial, más de la mitad de la población en (63 por ciento) vive con menos de $4 dólares diarios y el 16% vive con menos de $1,90 dórales diarios. La mayoría de los desplazados internos viven en condiciones de pobreza y pobreza extrema. Esta situación requiere de la implementación de un enfoque de protección adaptado a las condiciones de la población.

Algunas personas se desplazan en respuesta a intimidaciones y amenazas físicas, otras debido al deterioro de la seguridad que limita el acceso a medios de subsistencia. Muchos huyen después de negarse a vender sus tierras a traficantes de drogas y recibir amenazas de muerte, o para mantener a sus hijos a salvo del reclutamiento de pandillas y la violencia. También como consecuencia de abuso sexual.

Algunos se desplazan como medida de prevención y como consecuencia de la violencia que hay en sus barrios. Otros solo se desplazan luego de que miembros de la familia o vecinos han sido atacados o asesinados. La tasa de asesinatos en Honduras se mantienen entre las más altos del mundo, 57 por cada 100.000 habitantes.

Más allá de los números

Según un estudio de caracterización del desplazamiento interno en Honduras, en los últimos diez años se han registrado más de 174.000 personas desplazados. Los datos del estudio de caracterización y la información recolectada a través de la labor de NRC, indican que las familias desplazadas están conformadas por un número significativo de menores de edad; esta situación podría contribuir a confirmar la hipotética relación entre el desplazamiento forzado y la decisión de proteger a los menores de edad de los riesgos de reclutamiento, las intimidaciones y amenazas, el homicidio o la violencia sexual.

Esta situación de violencia generalizada afecta especialmente a niños y niñas. Los menores de edad son reclutados, amenazados, asesinados, torturados, son víctimas de violencia sexual y desplazados. los niños y niñas, a partir de los 8 años, participan coaccionados o forzados en actividades de apoyo a las bandas criminales: vigilancia, información, cobro de extorsión y tráfico de estupefacientes. Hay una evidente correlación entre la utilización de los menores de edad y el número de detenciones que se realizan por el cobro de extorsiones. En el 2015, 3 de cada 10 miembros de bandas criminales detenidos por extorsión fueron menores de edad. Según UNICEF, más de 4.700 niñas, niños y jóvenes han sido reclutados en las bandas criminales en Honduras.

Desplazamiento más allá de las fronteras

Adicionalmente, el Relator Especial sobre los derechos humanos de los desplazados internos ha mencionado que “el desplazamiento interno es un precursor de la migración, ya que no hay opciones viables para los desplazados internos que brinden seguridad y medios de subsistencia en Honduras”. La Organización Internacional para las Migraciones estima que al menos 80.000 migrantes intentan llegar a los Estados Unidos desde Honduras cada año. Más de 80% de la migración de estas personas está estrechamente vinculada a la violencia generalizada.

De acuerdo con información recolectada por el Alto comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la recepción de niños y niñas hondureños en centros de migración por fuera del país aumentó el 83 por ciento entre el año 2012 y 2013. En 2015; 5,401 menores de edad intentaron cruzar la frontera estadounidense sin documentos. El gobierno de los Estados Unidos registró más de 10.468 casos de niños hondureños no acompañados entre octubre de 2015 y septiembre de 2016, casi el doble de la cifra de 2015 y más de seis veces las estadísticas de 2013.

Las deportaciones empeoran una situación humanitaria ya deteriorada. Para evitar ser detectadas y evitar las deportaciones, las familias se ven obligadas a pagar extorsión a contrabandistas, corruptos y secuestradores para llegar a su lugar de destino. Las poblaciones por lo general se movilizan a través de rutas peligrosas, arriesgadas y aisladas a través de México.

Respuesta de NRC

Tegucigalpa, San Pedro Sula y Choloma

NRC inició sus actividades en Honduras en año 2015. El programa de Honduras responde a las necesidades de protección relacionadas con el desplazamiento o el riesgo de desplazamiento, causado por el crimen organizado, la maras y pandillas.

La prioridad de NRC en el 2017 es consolidar el acceso y una presencia más cercana a la población afectada (en Tegucigalpa, San Pedro Sula y Choloma). A través de los programas de Información, Orientación y Asistencia Legal y Educación, NRC contribuye para que las poblaciones afectadas obtengan protección y accedan a la asistencia cuando se han violado sus derechos o no pueden acceder a los derechos y servicios básicos como consecuencia de la violencia generalizada.

NRC desempeña también un papel asesor en la Comisión Interinstitucional para la Protección de las Personas Desplazadas (CIPPV). En la Comisión NRC promueve el diseño del marco legal sobre desplazamiento, la respuesta humanitaria y la protección de las personas desplazadas en el marco de la violencia.

Prioridades 2017

NRC promoverá la manera más efectiva y eficiente de contribuir a que las poblaciones afectadas sean asistidas y protegidas.

Todas las actividades de NRC en Honduras responden a las necesidades y derechos de las personas desplazadas independientemente de su edad, género, condición social, étnica, religiosa o nacionalidad, con una perspectiva de goce efectivo de derechos y de soluciones duraderas.

Asistencia legal (ICLA)

“Ayudando a la población desplazada a exigir sus derechos”

El objetivo general es promover el respeto, el cumplimiento y la protección de los derechos de las personas afectadas por otras situaciones de violencia.

Procesos clave:

  • A través de la implementación del programa ICLA, NRC contribuye al fortalecimiento de las capacidades institucionales de la Comisión Interinstitucional para la Protección de los Desplazados.
  • En coordinación con la Comisión de Desplazamiento Interno, NRC brinda apoyo técnico directo a las instituciones nacionales y a las autoridades locales en Tegucigalpa, San Pedro Sula y Choloma para promover el acceso a los derechos de la población desplazada.
  • Los desplazados internos y las familias de acogida reciben apoyo para satisfacer sus necesidades humanitarias inmediatas de albergue y alimentación.
  • NRC informa y orienta a las personas deportadas que necesitan protección y brinda asistencia legal y humanitaria cuando la situación lo requiere.
  • El NRC visibiliza los riesgos para la protección de los desplazados internos y de los deportados que necesitan protección para promover la respuesta del estado.

 

Educación

El NRC considera que la educación es una herramienta estratégica que ofrece protección a niños, jóvenes, familias y comunidades. Por esta razón NRC trabaja para promover el acceso y la permanencia de niños, niñas y jóvenes a espacios seguros de aprendizaje.

En estrecha coordinación con las escuelas y las autoridades educativas a nivel local (departamental y municipal), NRC ofrece oportunidades educativas relevantes a niños y adolescentes no escolarizados afectados por otras situaciones de violencia.
NRC trabaja en la identificación de población desescolarizada a través de mecanismos de búsqueda activa (censos) y a través del apoyo de las comunitario en Tegucigalpa, San Pedro Sula y Choloma.

NRC brinda apoyo técnico a los centros de capacitación de TVS para la implementación de modelos de Educación Flexible para la población que se encuentra por fuera de la escuela.
NRC está implementando programas de educación en línea dirigidos por tutores en centros comunitarios para reforzar las habilidades cognitivas de los niños y niñas para desarrollar habilidades críticas de supervivencia y motivarlos a regresar a la escuela.
NRC proporciona kits de educación a los niños y niñas que retornan a la escuela y realiza visitas de seguimiento para garantizar el acceso efectivo a la educación.

Derechos Respetados y Personas Protegidas